Entre el pasado miércoles, dÃa 8 y el jueves 9 de julio, se ha cometido el acto más injusto de nuestros dÃas: Toda la convocatoria del curso XIII de formadores viales se ha visto vendida ante el primer examen de las oposiciones. Un examen que, según la DGT, era un examen teórico para la obtención del permiso B; la única diferencia era cometer dos fallos como máximo.
La prueba realizada no sólo distaba de ser un test común, sino que presentaba enunciados de difÃcil compresión, conceptos que ni los propios formadores viales deben saber. Cuando he salido de realizar el examen he comprobado que las caras de la gente lo decÃan todo. Si la DGT no querÃa profesores, que no hubiera presentado la convocatoria.
Desde aquà quiero hacer fuerte la voz de los 30.000 aspirantes, y espero que se lleve a cabo la impugnación de lo que más que un examen, ha sido un sacrificio.

















